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Ene 13 2015

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Je ne suis pas Charlie, Je suis Humain

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Me duele terriblemente que sean 13 muertes. Que sean 13 personas menos. No existe un solo argumento que justifique semejante barbarie, y nada podrá consolar a los que perdieron a sus amigos y familiares en esta tragedia. Por ellos también me duele lo sucedido.

 

Pero también me duele ver como los usuales “pescadores en rio revuelto” pretenden tergiversar lo que pasó, buscando beneficios a expensas del dolo ajeno, para acrecentar sus réditos.

 

EL diario ABC de España titulaba “Las 12 vidas truncadas por defender la libertad”. Todos los diarios del mundo incluían mensajes semejantes.

 

La primera y la más usada: “Fue un ataque a la libertad de prensa, a la libertad de expresión”. Todo argumento de toda nota leída al respecto en estos días pretenden mostrar cómo, fanáticos religiosos irracionales, quieren coartar las libertades fundamentales.  Es lo que los medios nos quieren vender.

 

El poder absoluto es malo. Siempre he sostenido que debe existir un limité a este en cualquier caso. Todo extremo es dañino. Difícilmente lee uno en este caso que traten a las víctimas como seres humanos. Son material de uso para poder gritar a las cuatro esquinas que, cuando la prensa habla, es intocable.

 

Cuando la profesora y decana de la facultad de periodismo de la universidad de la plata, Florencia Saintout posteó en Twitter: “Los crímenes jamás tienen justificaciones pero sí tienen contextos“. El mundo se le vino encima con insultos. Y se le vino encima porque ella se atrevió, con los muertos aun calientes, a criticar a una prensa que se mostraba con cobertura para este atentado, pero distanciada de lo que pasa en el resto del planeta. Al respecto, cito textualmente una frase de ella, tomada de infobae:

 

¿Por qué es que siempre términos como terrorismo, masacre, cacería, justicia pueden “expresarse con libertad” para algunos y otros están condenados al silencio? Sus muertes de a millones ni siquiera son consideradas muertes porque sus vidas no han sido consideradas vidas. ¿Por qué para el sistema de medios hegemónicos no vale la pena informar sobre ellas?“, analizó. “Y esto: ¿en qué medida crea un mundo de odio y violencias? ¿Quiénes son los que hoy festejan? ¿Por qué festejan pidiendo pena de muerte?”, apuntó.

 

Yo no conocía esta publicación. Yo no sabía que existía esta revista “Charlie Hebdo”. Yo no conocía su trabajo y jamás la había oído nombrar. Y cualquiera diría, por la cantidad de manifestaciones alrededor del mundo, que yo estaba viviendo debajo de una piedra y me estaba perdiendo de algo muy bueno. Hasta en mi Colombia salieron con el Cartel de apoyo a las víctimas por semejante ataque. Lo malo es que yo no creo que esta revista circulara por acá, tuviese algunos suscriptores en Sudamérica, o al menos la vieran más allá de un selecto par de puntos fuera de Francia. Pero si vi a muchos apoyándolos. ¿Por qué? Por el instantáneo lavado de cerebro de los medios. Pero en ningún caso he visto que alguien sienta dolor, como ser humano, por las víctimas de la violencia. Yo, como muchísima gente, vine a conocer el trabajo y obra de “Charlie hebdo” después de los atentados. Y la verdad me impresionó, pero por el mal gusto de sus editores. Viendo sus dibujos y carteles. Eso no es libertad de expresión. Es simplemente acoso.

 

No se de donde acá el acoso, el matoneo y el Bulling son tan ampliamente aceptados. Eso es un problema actual que, incluso impulsa gente al suicidio, y que se debe educar a la gente y erradicar su uso. ¿Cuál es la diferencia entre abuso de poder mediático, matoneo y bulling, y lo que hacía esta revista escudada en la libertad de expresión? No se juega con las creencias y convicciones políticas, deportivas, – sobre todo en futbol-  y menos con las religiosas de la gente. Se puede aceptar una opinión al respecto, pero la burla, mofa, el bulling, la ofensa pública permanente y  constante no es libertad de expresión, es zarandear un capote frente a un Miura y sin burladero cerca.

 

Claro, tal y como los supuestos defensores aprovecharon para adherirse como suyas las víctimas, este domingo en Francia no faltaron los políticos que trataron de marchar para buscar votos a causas ultraderechistas como la xenofobia musulmana.  No he visto quienes humanicen las víctimas, solo las usan con fines de propaganda.

 

Un ilustre francés Voltaire decia: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”. La cuestión es esa enorme diferencia entre libertad y el abuso de esta conocido como libertinaje en el cual se amparan muchos para insultar y hacer matoneo sin quererse hacer cargo de las consecuencias. Tampoco acepto que se quiera aprovechar el morbo del dolo que generaron las imágenes de estos matones terroristas, para promocionar excesos de libertades.

 

Le leía a Ivonne Bordeloise en el diario online de La Nación Argentina que: “Azuzar con palabras y con imágenes fuertemente ofensivas a un enemigo fanático no parece la actitud más prudente”. No puedo estar más de acuerdo con esta señora.

 

Yo me reitero. Nada. Absolutamente nada justifica que exista un crimen como esto. Me duele en mi condición de ser humano, y me solidarizo con las familias de las víctimas. “Je ne suis pas Charlie, Je suis Humain”

 

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Sobre el Autor

Leonel G. Pedroza R.

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