Jul 08 2011

Que no sea una “Nube gris” en el horizonte

La computación en la nube es un excelente opción al modelo tradicional de IT y es algo que en muy buena medida muchas empresas venían ya manejando de forma aislada en distintos aplicativos y desarrollos corporativos. Hace ya mucho que nos acostumbramos al manejo del correo corporativo tipo OWA que nos ofrece Microsoft Exchange con todo y sus desarrollos. Las herramientas de CRM se alcanzan vía web. Los accesos a clientes externos a nuestras bases de datos vía internet y usando un simple browser para conocer el estado de sus pedidos es algo muy normal hace ya mucho tiempo…

Los ejemplos son muchísimos. El concepto principal de datos y/o aplicativos en nube siempre ha estado ahí, al alcance de cualquier empleado con una VPN y una conexión decente a la red. La diferencia es que ahora se pretende sacar toda su infraestructura de IT de su centro de control y entregarla a terceros. Esa es mi preocupación. Lo que en pocos lados se le dice a la gente son los problemas que van a tener que enfrentar.

Para complicar más el panorama, el anuncio por parte de Steve Jobs hace 15 días en la conferencia de desarrolladores de Apple de su plataforma iCloud llevo a la estratósfera publicitaria esta tendencia de almacenamiento y procesamiento a tal punto que algunos dejaron de verla como una “opción” y la apuntalan como un “se debe” para seguir creciendo dentro de su estrategia de IT corporativo. A estas alturas del entusiasmo generalizado, el comportamiento colectivo está empujando a los miembros del grupo hacia “la nube” en un ritmo acelerado por algo que en lo personal nunca ha sido un buen consejero para mí. Estar a la moda.

 

Antes de dar el salto sopese las necesidades. Recuerde que todo lo que sube, así sea hasta una nube, tiene que caer. Se llama “ley de gravedad”. Pero si insiste en subir su negocio, al menos alístese para que cuando el golpe suceda sea más suave o la caída más lenta.

 

Uno de los principales problemas va a ser el recurso “ancho de banda”. En una red de datos LAN este recurso es considerado por muchos como infinito. Conozco inclusive programadores que no manejan el concepto y crean sus aplicativos sin pensar en el impacto dentro de la infraestructura porque su conexión al PC es de 100Mbps o de un gigabit tipo Ethernet. Solo imaginen el costo en desarrollo de migrar esas aplicaciones para que puedan funcionar en una banda ancha casera o peor aún en un enlace celular o de modem telefónico. Sin hablar de la sensación generalizada de sus trabajadores en cuanto “todo está más lento” y “la culpa es de la red”. No en todos los rincones del universo usual de nuestros empleados el recurso ancho de banda es generoso, y cuando se da ese caso no es barato. Coloquemos a uno de nuestros gerentes, en visita de negocios a otra ciudad en un hotel de lujo a pagar por ancho de banda para hacer un memorando o carta en línea durante diez minutos, cuando pudo haber utilizado alguna aplicación fuera de línea, hacerla y enviarla. La conexión es de menos de un minuto. No hablemos de costos de roaming y de conectividad permanente. Yo tengo recibos de más de medio millón de pesos por servicios de datos y voz en el extranjero por una salida de menos de cinco días. Y hablamos de uno de muchos casos. Ese costo extra escondido para poder mantener la conectividad de los empleados, y de paso la productividad de la empresa es algo que se da por descontado y que hasta ahora no se menciona.

 

Otro problema gravísimo y difícil de trabajar va a ser el de seguridad. La historia de la computación está repleta de fracasos y fiascos a la hora de resguardarse del “lado oscuro”. En este momento usted tiene sus datos y la información vital de su negocio al alcance físico de su brazo. Usted es el dueño y administrador de su universo. Conozco un gerente de IT que ante cualquier sospecha de entrada no autorizada apaga el router y la compañía sigue operando localmente sin detenerse hasta que a él se le pasa la paranoia. Claro, tiene sus firewall, IPS y antivirus al día y se justifica diciendo que “No hay enemigo pequeño. Uno nunca sabe”. El modelo de negocio en este particular caso da para poderse desconectar de la red y poder operar internamente sin mayores contratiempos durante cortos periodos de tiempo. Pero eso es solo un ejemplo local del alcance al que puede llegar una empresa que controla sus propios datos para protegerlos. Lo vimos a mediados de la década de los 90 con ID Software y el intento de robo de su código fuente en uno de sus productos. Apagaron firewalls y duraron una semana por fuera. Lo vemos hoy día con SONY tratando de apagar el incendio en que lo tienen los internautas de Anonymous. La pregunta es ¿Qué hace usted si todo está en la nube? ¿Apaga el proveedor de servicios? ¿Apaga internet?

No me quiero contagiar de la paranoia de este gerente local. Es un caso extremo. Pero para llover sobre mojado es suficiente con ver las noticias de seguridad que a diario circulan en la red sobre problemas y falencias en distintos productos. Y si a lo anterior vamos a poner en bandeja y accesible desde internet toda la información comercial importante de nuestro negocio es mejor que se agarre bien del paracaídas.

 

Todo extremo es malo. Subir solo lo necesario a la nube debería ser la principal política de diseño. También debería ser obligatorio pensar en backups y contingencias de datos “locales” y no estar creyendo que un tercero desconocido vaya a cuidar mis datos como yo lo haría. Un mandatorio si debe ser pensar en encriptación tanto en canal o VPN como en almacenamiento. Si le pregunta a cualquier bogotano que piensa cuando ve una nube en el cielo las respuestas no van a ser optimistas en su mayoría.

 

Que solamente usted y sus empleados puedan ver su nube depende de un buen diseño para que esta no se vuelva una nube gris.

 

Tomado de: http://www.smartmove.com.co/Opinion/que-no-sea-una-qnube-grisq-en-el-horizonte.html

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