Ago 25 2010

Me persigue un Robot Alienigena verde

Igual que muchos de ustedes, yo vivo en lo que se conoce como “Zona de confort”. A hoy esta “zona” se manifiesta en todos los aspectos regulares de mi cotidiana existencia. Lo malo de esta situación es que mi educación clásica me enseñó que “lo único constante en la vida es el cambio” (A. Einstein), y para una mente inquieta la palabra “cambio” junto a “zona de confort” no conjugan bien.

Me he vuelto muy perezoso. Ya, lo dije. Pero con el tiempo identifico las situaciones en las cuales la pereza no es buena consejera. Aquellas en las cuales su anti productivo aporte pasa a ser, por mucho, bastante negativo.

Cualquiera con medio dedo de frente notaría que, si lo que te persigue es un bicho raro parecido a un “Alíen verde hambriento”, no se puede andar despacio o, peor aún, echarse a dormir con la esperanza de que ese bicho raro pase de largo. ¡No! A correr se dijo. Hay que salvar la vida.

De algunos bichos me he salvado. Y he salido siempre bien librado. O bien porque o no fueron muy veloces o porque no mordieron y agarraron duro. La constante es que en todos los casos, los bichos o modas no duraron mucho en la persecución. Más bien fueron como tendencias de corta duración. Pero este no. Este parece que es distinto.

Mi aperezado consiente me dice que a este “bicho” le voy a saber igual de sabroso estando quieto y tranquilo o estando cansado cuando me atrape. Y si este bicho, Alíen, problema, lio, tendencia, o como le ponga de nombre, igual me agarra, ¿Para qué gastar energías corriendo hacia otro lado? Solo debería trata de hacerle el quite. Hacer la fácil.

Mi insensato inconsciente replica: “Y por qué no mejor le hacemos frente a la cuestión esa”.

– Ah, pero es que “la cuestión esa” tiene dientes grandes, garras enormes, es más veloz, más fuerte y a ti te ve como el postre. Ni modo. No tienes escape. Esta no la ganas. Date por muerto. Mejor trata de hacerle el quite.

– ¿Entonces? ¿Ya perdí? ¿Ni lo intento?

– Sí.

– Uhmmm, ¡no!, ¡Me niego! Si igual “la cuestión esa” se va a llevar algo de mí, el que esta se esfuerce un tanto más en alcanzarme ciertamente haría una enorme diferencia en mi ego.  Pero no. De frente hacia el problema. Nada de huir. Cosas de crianza.

Y por como veo la situación me quedan dos opciones: O yo me convierto en su purgante, o la “cuestión esa” se vuelve mi postre. Pero hacer la fácil y huir ya no es una opción. Una cosa está clara y es que lo mejor es no seguir ignorándolo. Debo salir de la zona de confort. Dejar la pereza.

Si quiero seguir siendo un Networker experto y actualizado, empiezo bajando el SDK y comienzo a estudiar el OS “Android”.

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